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Control de síntomas
El tratamiento síntomatico convencional de la migraña recomienda la ingestión de analgésicos o antiinflamatorios.
Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) actúan sobre todo inhibiendo a unas enzimas llamadas ciclooxigenasas, cruciales en la producción de prostaglandinas, sustancias mediadoras del dolor. Corresponden al primer escalón analgésico de la OMS, junto con el paracetamol, que aunque no es un AINE propiamente dicho, se incluye en este primer escalón. Además de propiedades analgésicas, los AINE son antipiréticos, antiinflamatorios y algunos antiagregantes plaquetarios. Tienen el inconveniente de que no se puede superar una dosis de tolerancia o techo terapéutico debido a los graves efectos adversos como es la hemorragia digestiva.
En la actualidad, un tratamiento indicado son las moléculas denominadas triptanes.
Los
Triptanes más conocidos en el mercado son Sumatriptan, Zolmitriptan y Almotriptan. Son efectivos, pero presentan efectos secundarios, como mareos, hormigueo y pérdida de sensibilidad en la piel, molestias en el pecho y estrechez en la garganta, por tanto son muchos los contras que tienen.
Además es muy importante saber que los triptanes provocan el estrechamiento de los vasos sanguíneos, (recordemos que siempre se pensado que lo que causa la migraña es una vasodilatación en la cabeza y cuello) y no se recomiendan para los pacientes que tienen enfermedades cardiovasculares, presión arterial alta y ciertos subtipos de migrañas ya que para este sector podrían resultar perjudiciales y peligrosos.
Una nueva molécula, el telcagepant pertenece a una clase distinta, llamada antagonistas del péptido relacionado con el gen de la calcitonina (CGRP, por su sigla en inglés). Se cree que durante una migraña las concentraciones de CGRP en el cerebro son elevadas. Los antagonistas del CGRP no parecen estrechar los vasos sanguíneos y, por lo tanto, no acarrean los mismos riesgos cardiovasculares que los triptanes, sino que bajarían las concentraciones de CGRP.
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